Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.

Casa de la Estrella. Donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830.
Casa de la Estrella, ubicada entre Av Soublette y Calle Colombia, antiguo Camino Real donde nació la República libre y soberana de Venezuela en 1830, con el General José Antonio Páez como Presidente. Valencia: "ciudad ingrata que olvida lo bueno" para el Arzobispo Luis Eduardo Henríquez. Maldita, según la leyenda, por el Obispo mártir Salvador Montes de Oca y muchos sacerdotes asesinados por la espalda o por la chismografía cobarde, que es muy frecuente y característica en su sociedad.Para Boris Izaguirre "ciudad de nostalgia pueblerina". Jesús Soto la consideró una ciudad propicia a seguir "las modas del momento" y para Monseñor Gregorio Adam: "Si a Caracas le debemos la Independencia, a Valencia le debemos la República en 1830".A partir de los años 1950 es la "Ciudad Industrial de Venezuela", realidad que la convierte en un batiburrillo de razas y miserias de todos los países que ven en ella El Dorado tan buscado, imprimiéndole una sensación de "ciudad de paso para hacer dinero e irse", dejándola sin verdadero arraigo e identidad, salvo la que conserva la más rancia y famosa "valencianidad", que en los valencianos de antes, que yo conocí, era un encanto acogedor propio de atentos amigos...don del que carecen los recién llegados que quieren poseerlo y logran sólo una mala caricatura de la original. Para mi es la capital energética de Venezuela.

domingo, 31 de enero de 2016

“La revolución pranificó a Juan Bimba”

Resultado de imagen para juan bimba

Juan Bimba es un conocido personaje gráfico producto del venezolanismo histórico. La tradición local de Cumaná atribuye la etimología de «Juan Bimba» al nombre de un habitante de las cercanías con problemas mentales que vivió hacia 1853. Lo cierto es que en 1860, Juan Vicente González usa Juan Bimba como sinónimo de tonto o mentecato. «Juan Bimbe», «Juan Bimba» o «Juan Bimbas», como también se le llamaba, está documentado desde 1900 como el nombre que se le aplica al prototipo del hombre humilde del pueblo. Con ese sentido la fijó y la popularizó Andrés Eloy Blanco en diversas composiciones y en forma humorística desde la revista Fantoches durante los años 1930.


Origen

Su creación se atribuye a Mariano Medina Febres, médico y diplomático venezolano que, como dibujante, firmaba con elseudónimo de «Medo». La imagen original de este «muñequito» apareció en 1936 en el diario caraqueño Ahora, donde «Medo» tenía a su cargo la «Caricatura del Día». El personaje vestía franelapantalón enrollado, calzaba alpargatas o iba descalzo y llevaba sombrero de cogollo.
Con él, se quería representar al pueblo venezolano en la condición de hombre rural que aún prevalecía durante la pirmera mitad del siglo XX. El nombre y la imagen de este personaje alcanzó una alta popularidad entre 1936 y 1948. Se hablaba no sólo de Juan Bimba, sino también de «juanbimbero» o de «juanbimbada», título este último de una obra escrita por Andrés Eloy Blanco en 1936.
En caricaturas de Leoncio Martínez («Leo») y de Manuel Martínez («Manuel») publicadas en 1938 en Fantoches, aparecía Juan Bimba con la indumentaria mencionada, a veces con un pañuelo alrededor del cuello y un garrote en la mano. En la misma revista y durante el mismo año, «Leo» creó un personaje gráfico parecido a Juan Bimba, al cual llamaba «Juan de Caracas», en representación del pueblo caraqueño. Utilizado también como símbolo del partido Acción Democrática, el personaje de «Juan Bimba» desapareció del folklore gráfico venezolano a mediados de los años 1960.

Uso en la política

Por su carácter personificador de la sociedad venezolana, el personaje de Juan Bimba fue usado ocasionalmente como en el campo de la política y la sociología. Uno de los ejemplos más tempranos de esto estuvo en el ensayo Carta a Juan Bimba, escrito en 1936 por el propio Andrés Eloy Blanco, en el cual hacía reflexiones sobre la historia de Venezuela y las ideologías de izquierda.1 Posteriormente, el partido Acción Democrática usó y difundió su iconografía como forma de propaganda durante la campaña hacia las elecciones presidenciales y parlamentarias de Venezuela de 1963, haciendo hincapié en su simbolismo y acompañándolo con el eslogan «El Partido del Pueblo», especialmente después de que laCorte Suprema de Justicia prohibiera el uso de la bandera partidista.
Recientemente, el expresidente Hugo Chávez solía representar frecuentemente una versión muy particular de Juan Bimba como técnica de campaña política, al asumir la indumentaria de un llanero.
"El Conejo" extinto y famoso Pran de la cárcel de la isla de Margarita junto
a Hugo Chávez en un mural emblema de la Revolución del Siglo XXI actual

“La revolución pranificó a Juan Bimba”

Colette Capriles, psicóloga social y docente de la USB
Colette Capriles, psicóloga social y docente de la USB
Colette Capriles, psicóloga social y docente de la USB, considera que el primer síntoma de locura de un mandatario es creerse imprescindible 

—Hace cuatro años usted dijo que “pudimos  haber aprendido sin tanto palo”. ¿Aprendió algo el venezolano en los últimos tres o le esperan nuevas palizas?
Como diría McLuhan, la paliza es el mensaje. Ya veremos qué clase de mensaje quieren oír los venezolanos, que hasta ahora ha aprendido a echarle la culpa a otros.
—¿En qué ha devenido Venezuela?
En el campamento que nunca ha dejado de ser. 
—De ser el país su paciente, ¿la patología?
Histeria disociativa, al estilo Charcot.
—¿Están Tío Tigre y Tío Conejo en la nueva Asamblea?
They will come back.
—¿Es hoy Juan Bimba una fantasía de la revolución?
La revolución lo “pranificó”.
—¿Es el venezolano ilegal por tradición?
En la tradición del “se acata, pero no se cumple”. 
¿La pantalla criolla?
Ya ni nos miramos unos a otros. Practicamos el buceo de bolsas de mercado.
—¿Cómo explica a sus alumnos la “esfumación” de gran parte del Tesoro Nacional sin que haya ni un chino de Recadi ni protesta popular?
Parece que aún persiste la idea de que todos participaron directa o indirectamente en la “esfumación”. Gran ratón colectivo.
—¿Daría clases en la UBV?
Para dignificarla.
—De impartirlas en el Parlamento, ¿qué cátedra?
Retórica.
—A pesar de ser quien elige, ¿por qué se exculpa a la población?
Por el mito del buen salvaje, de la inocencia primigenia. 
—¿Un mito desmitificado?
El Caracazo.  
—¿Una institución para acostar en el diván?
El TSJ. Aunque más bien hay que amarrarlo a una mesa quirúrgica. 
—¿Imagina si cada ciudadano recibiese consulta psiquiátrica gratuita?
Es más barato legalizar la marihuana. 
—¿Y al chavismo como oposición del gobierno central?
Una pesadilla, pero de calibre menor. 
¿Ha recibido Leopoldo López la suficiente solidaridad?
Es imposible cuantificar la solidaridad. Nunca es suficiente, nunca sobra.
De aplicarse el mismo criterio jurídico que a López, ¿por cuántos y cuáles casos podrían ser enjuiciados funcionarios del gobierno?
No puede aplicarse el mismo criterio, porque no hubo ninguno. Todo el “juicio” fue una farsa al estilo estalinista.
—¿Por qué el oficialismo tiembla ante una ley de amnistía?
Sospecha que haber sido preso político es un gran activo en el currículo para aspirantes al poder. 
—¿Imagina al chavismo exigiendo la liberación de sus líderes presos?
O quizás felicitándose por haberse librado de ellos. 
—Cual Frankenstein, ¿se le devuelve la violencia al proceso?
Es la historia del Golem, en efecto. Y su Frankenstein es el retrato necrofílico de Bolívar, hecho con fragmentos de todos los resentimientos.  
—¿Y el Frankenstein de la MUD?
Más bien el monstruo Milton.
—¿El primer síntoma de locura de un mandatario?
Creerse imprescindible
—¿Y de una ciudadanía?
Creer que los líderes son imprescindibles. 
—¿Volverán los dos millones de idos?
¿A dónde? 
—Maduro lamenta que el imperio "se roba" los mejores cerebros...
¿A quién le pertenecen? 
—¿Es la voz del pueblo la voz de Dios?
Es un coro desafinado. 
—¿Persistirá el culto a un muerto?
Es un culto de Estado que desaparecerá en cuanto sus sacerdotes y beneficiarios desalojen.
—¿Y el culto a la guerra económica?
Hasta Lenin lo abandonó con la Nueva Política Económica de 1920.
—¿Una terapia ante las colas?
Reconocer al verdadero culpable.
Licenciada en Filosofía, ¿una lectura para la revolución?
Más bien les sugeriría dejar de leer las mismas cosas.
¿Y para la oposición?
Nietzsche.
¿Un personaje de leyenda como el venezolano?
Sísifo. En la mitología griega es conocido por su castigo: llevar una piedra hasta la cima de una montaña, y antes de llegar, la piedra volvía a rodar hacia abajo, repitiendo una y otra vez el frustrante proceso.
—¿Una terapia para el proceso?
El enfermo no quiere curarse. 
—¿Para la MUD?
Lectura obligatoria de las Vidas paralelas de Plutarco. 
—¿Desaparecieron los ni-ni?
¿Realmente existieron?
En un contexto familiar, ¿qué vendrían a ser los colectivos y las milicias?
El lado horrible.
—¿Retira retratos de su casa u oficina?
Constantemente.
¿Se soporta la premisa “mientras más pobres más leales”?
Más bien intentan apelar a la lealtad porque cada vez el país es más pobre.
¿Se impondrá el Estado comunal?
La amenaza es más bien la disolución del Estado.
—Ahora, ¿qué le sobra a Cuba que falta aquí?
Pragmatismo. 
—¿Y viceversa?
Resentimiento. 
—¿Cuánta impunidad le queda a los saqueadores del Tesoro?
No tanta como creen.
—¿El tratamiento para conciliar?
La negociación y el libre mercado.
—Mientras, para drenar, ¿otra terapia para el soberano?
Quizás el acto de contrición. 
—Luego de todo esto, ¿habrá un nuevo prototipo del venezolano?
La obsesión por lo nuevo es nuestra gran tragedia.
—¿Qué pasaría en Venezuela si se terminase de desbordar la mente de la población?
Es sorprendente que ello no haya ocurrido. Revela que hay una nostalgia de orden.

RUN RUN ES

LO QUE DICE IRIS VARELA CUANDO LE PREGUNTAN SOBRE "EL CONEJO"


Audio: Lo que dice Iris Varel


Conejo e Iris Varela
La ministra del Servicio Penitenciario, Iris Varela, acudió este viernes a la Apertura del Año Judicial 2016 en la sede del Tribunal Supremo de Justicia. Allí la abordóRunrun.es para preguntarle sobre su vínculo con Teófilo Rodríguez, alias “El Conejo”, el pran de la cárcel de Margarita que fue asesinado el pasado fin de semana.
A Varela se le preguntó por su relación con “El Conejo” a raíz de la fotografía que se publicó en 2011, en la cual ambos aparecían abrazados al borde de la cama de la celda del prisionero. 
“Uy, por favor, ¿usted va a preguntar eso? Yo voy a demandar a quien me esté difamando de esa manera. Yo soy madre de familia, yo soy ministra de las cárceles, me he fotografiado con 100 mil presos en este país ¿Y usted se va a hacer eco de esa basura? Por favor, por favor”, dijo la ministra antes de subirse a su camioneta estacionada frente al máximo tribunal.


Un ensayo reflexivo del investigador y escritor trujillano Miguel Angel Campos sobre el Congreso en la historia de Venezuela y de un presente “doloroso”

¿A quién esperamos?

Miguel Ángel Campos, 2004 / Foto Ana María Otero López. Archivo
Miguel Ángel Campos, 2004 / Foto Ana María Otero López. Archivo
Un ensayo reflexivo del investigador y escritor trujillano
sobre el Congreso en la historia de Venezuela y de un presente
“doloroso”

Me había prometido nunca más escarbar en el pasado remoto para ordenar la explicación o sentido de los espantos del presente. Pero cómo no quedarse perplejo en estos días de enero de 2016, cuando anhelamos la novedad y simplemente nos asalta cual espectro aquel 24 de enero de 1848. Los historiadores, a falta de otra perspectiva menos pintoresca, lo han llamado “el fusilamiento del Congreso”, frase ampulosa que no repara en que apenas había sociedad, territorio vacío y el acuerdo era tan solo las lealtades de unos hombres que magnificaban todo aquello en lo que no creían.  
La cámara de Representantes acuerda reunirse con el propósito de trasladarse a Puerto Cabello y acusar al presidente José Tadeo Monagas de corrupción e infractor de la Constitución. El asalto se salda con cuatro muertos de los representantes, el de Maracaibo y seis personas más entre espectadores, incluido un sastre, y un oficial de guardia. La pugna entre un congreso tachado de oligarca y el jefe supremo del Liberalismo termina en una matanza, todos fueron muertos por arma blanca; aquello había comenzado como un ejercicio de legalismo y tomó su real orientación cuando esas leyes y el protocolo, su empaque, ya no pudieron sostener al poder ejecutivo: más que las armas salió a escena la impronta de los hombres discrecionales.
Un año antes al Presidente le presentan sus seguidores la cabeza en salmuera de un bandolero perturbador (José Francisco Rangel), sin ser extrema resultaba una manera macabra de adulación. Elegido por las dos terceras partes, los juicios sumarios son como un aderezo en el antes y después del acto censitario que consagra a Monagas. La gracia electoral no alcanza a amparar de los desmanes, nada conjura en el alma civil, pero da un manto de legitimidad al crimen y la violencia. Aunque aquel legalismo descansaba de manera íngrima en una Constitución (1830). Los actores reales del consenso y la representación eran la peonada analfabeta y una horda palúdica que cien años después iría a las urnas por primera vez a elegir un presidente y deslumbrada por la riqueza del petróleo. Se puede llegar lejos con una constitución y petróleo, o largos hatos de ganado. El estilo adquirirá maneras cuando lleguen cédula y registro del CNE. Y aunque la sangre corra a dos pasos de su casa la gente no es fácil para lo solemne, al gran Enrique Bernardo Núñez le perturba la banalidad de la hora, la ausencia de espíritu trágico. Dice que el lenguaje parlamentario se refería al suceso como “la ocurrencia”, esto mucho indigna a nuestro hombre. El Presidente del Senado habla con descuido de “la pasada ocurrencia”, como algo circunstancial, un disturbio menor, y así queda escrito en el acta del día 25, cuando las Cámaras se reinstalan. Y como si el día anterior hubiera sido una kermese, o fiestas patronales –el propio Monagas sale en busca de un voto para completar el quórum.
Quien evitó la instalación anterior al precio del asesinato de cuatro diputados, ahora requiere con toda corrección el voto de uno reacio, dispuesto a quedarse en casa (José María Rojas). Los secretarios de lujo (Juan Antonio Pérez Bonalde, Vicente Camacho, Juan Vicente González) van y vienen, escapan o se asoman, según el clima, pero están prontos para consignar los entendimientos de los prohombres. El día 26, en la sesión ordinaria del Congreso (el “fusilado”), le son concedidas a Monagas facultades extraordinarias (una habilitante, digamos), y de acuerdo con el artículo 118 de la Constitución: levantar hasta 10 mil tropas para la defensa, contraer un empréstito de un millón de pesos, arresto discrecional de los conspiradores, indultos y amnistía general respecto a los crímenes recientes. Del mismo día de la reinstalación, en una tertulia de amigos, es la frase del presidente según la cual “la Constitución sirve para todo”; parece haber certidumbre sobre su autoría: Diego Bautista Urbaneja.
 E. B. Núñez intenta hacer balance del suceso y no podía sino eludir lo policiaco. “Para unos el 24 de enero es el fusilamiento del Congreso ordenado por el Presidente Monagas. El fin de la República. El punto de partida de todas las desdichas de Venezuela. Para otros es día de victoria popular, día en que la oligarquía conservadora recibió el golpe de muerte”. El desconcertado Congreso de estos días de 2016 parece moverse entre aquella legalidad, ahora con electores pero aún sin hábitos ni instituciones, y la ascendencia de la fuerza y los caudillos hamponiles entre la grey reilona. El electorado decembrista cree haber hecho su máximo esfuerzo, tras el ejercicio dominguero se retira a seguir viendo televisión, tal vez no ha puesto en una fiel balanza la naturaleza del crimen y el tamaño de la enmienda, a esta Asamblea le tocará hacer este ajuste, casi salvar un abismo. (Y, sobre todo, esta Asamblea, ilustrada o no, no debe sino sobrestimarse, no tiene opción, quizás Maduro no sepa que los Monagas son dos, pero Henry Ramos sí ha leído a Díaz Sánchez y a Ramón J. Velásquez). Tras aquella tenemos pobladores desnutridos, aquí muchedumbres que ya han conocido el prestigio del consumo. Allá expectantes sin más referencias que la “democracia” de Boves, aquí se levantan un mal día, convencidas, a sustituir el modelo administrativo por otro que arruina el país a lo largo de diecisiete años. Asustadas, más que conmovidas, cambian de parecer y recomponen el supremo poder cuando ya la ruina ha alcanzado al cuerpo mismo, a la sociedad, y de ella depende, de sus hábitos, la reconstitución de la nación, y no tanto de los poderes públicos.
Cuando la intelligentzia estigmatizó la democracia representativa anterior a 1998, parecía estar insistiendo en un rito nacional, el señalamiento de la corrupción, en realidad han debido señalar el rezago de los electores respecto al formato, era lo que estaba, y está, en cuestión: ausencia de prácticas y hábitos democráticos distintos al puro ejercicio electoral. La epifanía del sufragio, salida de un golpe de estado, era la seducción de 1945, Ramón J, Velásquez dice que “creíamos en el voto universal como el milagro de la purificación nacional”, hoy no se trata de purificación sino de cauterizar la mala conciencia. La acción reparadora del 6 de diciembre, fue posible tras la contención de una asonada (1992) sin sanción, el fracaso de los asaltantes los instaló en el poder desde la simpatía de una comunidad al menos resentida. Ahora deberá resistir el asalto nuevamente, pero Betancourt expuso aquella doctrina en una frase: “Desechar la azarosa senda de las asonadas y dirimir la cuestión del poder por la sola vía pacífica y civilizada del sufragio”. Extraña fe esta en una operación aritmética, y entre los beduinos, cuya mayor habilidad era contar sacos de café o ganado orejano.      
En estos días alguien exhuma una fotografía que muestra a Uslar Pietri y un empleado de Miraflores removiendo la imagen del dictador caído (1958), el exhumador había visto seguramente al actual presidente de la Asamblea Nacional dando instrucciones para deshacerse de las imágenes del día: el santón y el héroe confiscado por el hamponato. Pero hay más: cuando le piden a Uslar que redacte el acta de instalación nos dice sin rubor que el modelo estaba a la mano, era la del anterior golpe de estado (18 de octubre de 1945). Y aquí estamos ya en presencia no de un gesto sino de un tict, una pulsión cerrada, la repetición salida de la incapacidad de resolver el pasado es como la condena del paranoico: volverá a matar. Se queman las imágenes para resguardar a los parroquianos de malos recuerdos, pero quedan intactas las emociones. Primero como tragedia y después como comedia –dice Marx (18 Brumario)–, así ocurren los hechos en la historia, y tal vez está ironizando sobre la doctrina de los ciclos o del eterno retorno, que espantaba a Jorge Luis Borges.
En aquel Congreso convergían los intereses de facciones y hombres que habían atesorado la alfabetización –estos podían estar dando, sin saberlo, el tono de los mujiquitas–, anhelos de protociudadanos y el capital de unos hombres públicos que estaban entrando a un nuevo tiempo de relacionamiento con las instituciones –a todos les hubiera venido bien ya no un poco de desdén, sino algo de desprecio por el poder, en cambio han fecundado el imaginario popular de admiración por los encumbrados, el venezolano es zalamero con los patanes, carece de pudor cívico. En la Asamblea venezolana de estos días, la de mayor importancia y responsabilidad en nuestra historia republicana, coinciden una sociedad desarrapada, como guareciéndose de la lluvia –aunque debiera estar aterrorizada–, y sus acosadores, un grupo autorizado por el protocolo constitucional y que ha dado un uso discrecional a la legalidad al punto de casi prescindir de la realidad material para ejecutar un proyecto en absoluto ideológico, sino de desmantelamiento de la herencia societaria. Para restaurar el etat du droit –punto inercial del renacimiento– requerirá, pues, menos culto del pueblo taciturno, y más fe en la estructura institucional, una tensión de esta naturaleza solo puede ser canalizada al margen de toda demagogia, de toda vanidad, y desde la sociedad del conocimiento, fuera de ahí es autodestructiva.
“Se conspiraba por una parte para enjuiciar y deponer al Presidente, por la otra para destruir la conjuración cuyo instrumento iban a ser las Cámaras”, dice E. B. Núñez. Y está describiendo unos usos jurídicos, fetichistas, del acuerdo civil que creaban el escenario de una guerra civil (1859-63). La legalidad no favorece la democracia, puesto que el ordenamiento constitucional había sido el arma de confiscación de la libertad en un medio sin hábitos democráticos. Monagas se acoge a las indicaciones del maestro de la demagogia, D. B. Urbaneja, y elude la dictadura, “prefirió seguir la política del motín, el pueblo sería el instrumento del Ejecutivo contra la facción del Congreso”. 

Carlos Cruz-Diez es consciente de otra realidad: importantes exponentes del arte contemporáneo se han quedado fuera de las colecciones de la Fundación Museos Nacionales porque su obra es crítica, contestataria. “Lo que sucede es que el marxismo no permite la rebelión y el artista es rebelde en su lenguaje, en su discurso”, opina. Indica también que esta ideología es un mecanismo estático y que un artista no está dentro de los parámetros de ese pensamiento porque quiere cambiar todo. “El arte comprometido políticamente limita la creación, las alternativas y hasta su concepto porque el arte es invención, es libertad, y no puede estar sometido a un discurso ni a una doctrina política”, añade.

“El marxismo no permite la rebelión y el artista es un rebelde”

Carlos Cruz Diez inauguró recientemente la Cromoestructura Kenex, en el edificio Kenex Plaza / CORTESÍA ARTICRUZ, PANAMÁ
Carlos Cruz Diez inauguró recientemente la Cromoestructura Kenex, en el edificio Kenex Plaza / CORTESÍA ARTICRUZ, PANAMÁ
A los 92 años de edad, Carlos Cruz-Diez quiere seguir trabajando en su discurso plástico. Dice que a Caracas la llenaría de alegría y a Venezuela, de esperanza

“Ciudad de Panamá es como Maracaibo”, dice por teléfono Carlos Cruz-Diez entre risas. “Hace mucho calor, pero también mucho frío por la cantidad de aires acondicionados que hay en todos los lugares en los que entras”, se apresura en agregar. Por momentos baja el ritmo, pero nunca su entusiasmo ni su afecto.
Es justo en Panamá donde inauguró recientemente la Cromoestructura Kenex, en el edificio Kenex Plaza, obra en la que plasma su preocupación por integrar el arte y la arquitectura. O, más bien, el arte y la ciudad.
En ese sentido, a Caracas le regalaría alegría, pero no más arte. “Es una de las ciudades con más obras en el mundo. Están allí pero no se informa a la gente. Al caraqueño hay que hacerle tomar conciencia. Ahí está la Ciudad Universitaria, hay piezas de Alejandro Otero, de Jesús Soto y de otros artistas importantes”, señala.
A Venezuela la pintaría con los colores de la esperanza, aunque en los últimos años el país se ha teñido con los de su Cromointerferencia de color aditivo, el piso del aeropuerto de Maiquetía.
Sin proponérselo, en 1974 diseñó la pieza que se convirtió en el símbolo de la diáspora venezolana. Es un espacio para el tránsito que puede ser de ida, pero también de vuelta. 
“Yo jamás imaginé que una de mis obras iba a adquirir ese significado. Pero dentro de lo dramático que puede ser para un país la partida de sus habitantes, ese piso también puede ser el símbolo del retorno. Sin embargo, y a pesar de lo que ahora representa, es muy bonito que una obra de arte se convierta en símbolo de un país. Son muy pocos los casos, como el de El grito de Edvard Munch, que es un símbolo de Noruega. Para mí es conmovedor”, expresa.
Mientras tanto, no se atreve a opinar de la actualidad del país. “Tengo muchos años fuera de Venezuela. Desde fuera se ve extremadamente complejo”, se excusa. Asegura que no entiende lo que sucede. “Lo que señala la prensa, la gente, es terrible. La crisis es complicada. Marcos Pérez Jiménez y Carlos Andrés Pérez salieron del poder por una situación menos delicada de la que hay ahora. Pero hay quienes dicen que el modelo funciona. Entonces hay algo que yo no entiendo. Por menos de lo que se ve ahora llegaron al poder los adecos y los copeyanos luego de la dictadura”, afirma.
Sobre las instituciones. Carlos Cruz-Diez ve con buenos ojos la gestión del museo que lleva su nombre, que en 2016 cumple 18 años y en donde se inauguró en diciembre la muestra Atrapando el color, que incluye piezas –las Duchas cromáticas– cedidas por él en 2013. Asegura que la institución ha tenido una actividad positiva y que el equipo que allí trabaja tiene vocación, voluntad y entusiasmo.
Sin embargo, es consciente de otra realidad: importantes exponentes del arte contemporáneo se han quedado fuera de las colecciones de la Fundación Museos Nacionales porque su obra es crítica, contestataria.
“Lo que sucede es que el marxismo no permite la rebelión y el artista es rebelde en su lenguaje, en su discurso”, opina. Indica también que esta ideología es un mecanismo estático y que un artista no está dentro de los parámetros de ese pensamiento porque quiere cambiar todo.
“El arte comprometido políticamente limita la creación, las alternativas y hasta su concepto porque el arte es invención, es libertad, y no puede estar sometido a un discurso ni a una doctrina política”, añade.
Afirma que en el país se ha desarrollado una gran actividad cultural en los últimos años. “Es en los momentos de crisis cuando se desarrolla el arte. Eso es algo muy positivo. El arte es un refugio a los problemas cotidianos”.
A los 92 años de edad considera que le falta mucho por hacer. Quiere seguir trabajando en su discurso, en darle densidad a su lenguaje. Cree que ese debe ser siempre el objetivo de todos los artistas. También es consciente de que el arte y los creadores están cambiando.
“El artista, como lo conocemos, no será el mismo porque las posibilidades de soporte que se le han presentado para decir, para trabajar, son inmensas. Todo lo que vivimos supone un soporte maravilloso para la construcción de nuevos discursos plásticos. Hay creadores que han abierto un camino para otro tipo de arte y hay jóvenes que han dado respuesta novedosas a cuestiones plásticas”.
Aunque tiene una extensa y reconocida carrera, a Cruz-Diez le interesa más que lo recuerden solo como un ser humano. “Me gustaría permanecer en la memoria de la gente como un hombre emotivo, cariñoso, que trató de brindar alegría, información a los otros, desde el afecto y desde el color”.
Arte e integración
La preocupación de Carlos Cruz-Diez por llevar el arte a la gente ha marcado gran parte de su carrera. Ha intervenido importantes espacios como el edificio Covington & Burling, en Washington, y las caminerías del Marlins Park, en Miami.
“He buscado llevar mi obra a la calle para el disfrute masivo. El soporte calle es el más importante. Las ciudades se han vuelto inhumanas, agresivas en sus códigos. Esa ha sido mi insistencia desde hace décadas. Esto da alegría, optimismo, placer, asombro”. Recientemente, el artista inauguró el Faena House en Miami y el Kenex Plaza en Panamá.
Además, en Espace Expression en Miami, Cruz-Diez muestra su obra gráfica. “Es la base de mi investigación, que al principio era el color fuera del soporte, hacia el espacio. Y una de las posibilidades que me ha dado la gráfica es desarrollar ese concepto”.

Carlos Caridad Montero director de 3 Bellezas, largometraje premiado en seis categorías en la más reciente edición del Festival de Cine de Mérida, diserta sobre el desarrollo de la industria venezolana en este milenio. Esto, a propósito de los 119 años del cine nacional, que se celebra cada 28 de enero.

Iñárritu: "El dolor es temporal, una película es para siempre"

 Alejandro González Iñárritu / Foto: Archivo
Alejandro González Iñárritu / Foto: Archivo
"Me sigo considerando el mismo aprendiz del cine, trato de experimentar y explorar cosas, tomar riesgos sin miedo, con responsabilidad pero sin miedo", confesó el director mexicano

El año pasado ganó cuatro Óscar con Birdman y este año Alejandro González Iñárritu vuelve a ser el favorito en las quinielas con El renacido, una historia de "supervivencia" y "venganza" ambientada en la América "infinita, desconocida y salvaje" de la época de los primeros colonos.

Rodada en paisajes de Argentina y Canadá, solamente con luz natural y una cámara que parece flotar entre los árboles, la película que protagoniza Leonardo DiCaprio, es el mayor desafío al que se ha enfrentado hasta hoy el director y guionista mexicano.

"Una película es como un parto. Duele tanto que la única forma de tener otro hijo es que se te olvide ese dolor. Pero el dolor es temporal y una película es para siempre, y en realidad, el dolor ya se me olvidó", asegura en una entrevista con Efe.

Inspirada en hechos reales, El renacido cuenta la historia del explorador Hugh Glass (DiCaprio), que durante una expedición resultó brutalmente herido por un oso y después fue abandonado por sus compañeros de cacería.

Alimentado por la sed de venganza y el amor a su familia, Glass se niega a morir y emprende un largo viaje a través del indómito Oeste en busca del hombre que le traicionó: John Fitzgerald (Tom Hardy).

"Me dio mucho miedo este proyecto porque nunca había hecho algo así. En mi vida había filmado un árbol, no verás un árbol en ninguna de mis otras películas y tampoco sabía cómo filmar un caballo, pero la posibilidad de fallar era lo que me excitaba", explica Iñárritu.

El deseo personal de integrarse en la Naturaleza durante un año -después de la neurótica y urbana Birdman- y la historia en sí, también fueron factores determinantes a la hora de aceptar ponerse al frente.

"Es una película de aventuras y supervivencia en la tradición de Jack London, pero al mismo tiempo es una metáfora de la vida y de cuántas veces nacimos y renacimos. Un ataque de un oso no es peor que lidiar con un cáncer o perder a un ser querido", sostiene.

"Pero también un divorcio, quedarse sin trabajo, la gente desesperada o los emigrantes. Todo eso son viajes, y la gente a veces tiene que morir para reinventarse y renacer", añade el cineasta.

Hablando de emigrantes, y dado que él es uno -como bien recordó Sean Penn en la entrega de los Óscar del año pasado-, "El renacido" es también un alegato contra la xenofobia y el racismo que muestra esa América en ebullición del siglo XIX, donde todos venían de fuera.

"En el tema de la inmigración es necesario actuar con compasión y empatía", opina Iñárritu, preguntado por las políticas restrictivas en Europa o las declaraciones incendiarias de Donald Trump.

"No podemos seguir reduciendo a esta gente desesperada a los estereotipos de los discursos, que les quitan la integridad humana. Se están regando semillas que exacerban el miedo a lo desconocido o al otro, y es tremendo", advierte.

En su opinión, "tiene que ver mucho también la responsabilidad de los países que han poseído muchos recursos a lo largo de la Historia y que han sido parte de lo que sucede en esos otros países", de los que proceden los emigrantes.

Desde que estrenó su ópera prima, Amores Perros (2000) hasta hoy, Iñárritu ha pasado de ser un marginado en la industria de Hollywood, al director con el que todos quieren trabajar.

"Es muy raro", dice al respecto. "Para mí lo único que ha cambiado es el coste de la película, pero mi proceso es el mismo".

"Siempre he tenido la fortuna de actuar con una libertad total. Todos los errores de mis películas me pertenecen a mí, porque nunca he tenido que hacer nada que yo no quiera, ni mover una línea de diálogo, ni quitar o poner una escena".

"Me sigo considerando el mismo aprendiz del cine, trato de experimentar y explorar cosas, tomar riesgos sin miedo, con responsabilidad pero sin miedo", precisa.

En cuanto a futuros proyectos, de momento no quiere saber nada. "Mi proyecto ahora se llama hibernar, como el oso, en una cueva".

Carlos Caridad Montero: El cine venezolano viste aún de policía

El director de 3 Bellezas, largometraje premiado en seis categorías en la más reciente edición del Festival de Cine de Mérida, diserta sobre el desarrollo de la industria venezolana en este milenio. Esto, a propósito de los 119 años del cine nacional, que se celebra cada 28 de enero. Dice que aunque hay variedad temática, admite: "El imaginario del policía y el malandro sigue gozando de buena salud en la mente de nuestros cineastas. Y goza de las preferencias de nuestro público".

por NÉSTOR LUIS LLABANERO  |  imagen: ARCHIVO | MIÉRCOLES 27 DE ENERO DE 2016

El Día Nacional del Cine se celebra este 28 de enero. A sus 119 años la propuesta temática de los realizadores venezolanos es mucho más diversa (Imagen: ARCHIVO)

"Es difícil identificar un tipo de cine específico en Venezuela", determina Carlos Caridad Montero.

Con esta afirmación, el director cinematográfico trata de diagnosticar la propuesta de la gran pantalla que se realiza en Venezuela. Una opinión que emite de cara a la celebración del Día Nacional del Cine, cuya fecha es el 28 de enero.

Ese día fue escogido para recordar el estreno, en el año 1897, de los trabajos Un célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa y Muchachas bañándose en el Lago de Maracaibo, consideradas las primeras filmaciones del país, y que fueron proyectadas a finales del siglo XIX en el Teatro Baralt de Maracaibo.

Caridad Montero es un cineasta formado en La Universidad del Zulia y en la Escuela Internacional de Cine San Antonio de los Baños en Cuba. En 2015 saboreó el éxito en taquilla con su ópera prima 3 Bellezas.

Su largometraje satirizaba el afán de una madre por ver coronada a su hija como reina de belleza y, además del poder de convocatoria en las salas, fue la obra con mayor repercusión nacional en el Festival de Cine de Mérida, con seis premios otorgados por el jurado.




Venezuela y el Queer Cinema
"No es un cine que tenga una única característica que lo identifique, como pudiera pasar con ciertas cinematografías como la iraní o la uruguaya", prosigue Carlos Caridad Montero en su aproximación a la naturaleza de las películas del país. "Quizás, la única tendencia o movimiento cinematográfico identificable en esta última década es la del queer cinema, caracterizado por sus temáticas de corte homosexual".

Desde su punto de vista, se trata de la tendencia o movimiento cinematográfico más reconocible, y el más exitoso, nacional e internacionalmente.

En su análisis, el director de 3 Bellezas reflexiona sobre la sociedad venezolana y dice que esta, en su mayor parte, ha mostrado una pronunciada aceptación, o no discriminación, a las minorías sexuales.

"Se ha reflejado en nuestro cine más reciente. Películas de tema gaycomo Cheila, una casa pa' MaítaAzul y no tan rosaPelo MaloLiz en Septiembre y Desde Allá, de Lorenzo Vigas, han contado con el respaldo del público y le han dado a nuestro cine los más importantes reconocimientos internacionales. No me cabe la menor duda de que este año la historia se repetirá con Tamara, de Elia Schneider. Sobre todo por la significativa victoria que para el movimiento LGBT venezolano representa la elección de Tamara Adrián como representante en la Asamblea Nacional".

Entre las películas que destacan por su temática sexodiversa pueden mencionarse Azul y no tan rosaPelo MaloLiz en Septiembre yDesde Allá...


¿Te resulta variada la propuesta de cine de este milenio en comparación con lo que se hizo hasta 1999?
"Sí, el cine venezolano actual se caracteriza, principalmente, por su gran variedad. Esto, a un nivel que podríamos denominar como profesional. Es básicamente la consecuencia de la emergencia de nuevos cineastas a mediados de la década pasada. La nueva generación no solo está explorando otros territorios temáticos, sino también buscando la atención del público venezolano. Si algo define esta nueva generación es una diversidad temática y de enfoques. Hay nuevos temas, pero también nuevos enfoques de viejos temas y la necesidad absoluta de conectarse con su público, sin abandonar ni claudicar en sus posiciones autorales".

Este panorama se expande, según dice, si se habla de cine no profesional. Es decir, de ese movimiento que, para Carlos Caridad Montero, aún no tiene forma ni nombre y que se ha originado a partir de la democratización de las herramientas cinematográficas y de las formas de distribución y exhibición digitales.

"Es ese cine que se filma con un teléfono y se distribuye y exhibe en YouTube. Es un movimiento global que ya ha cambiado la forma en que hacemos y vemos, y Venezuela no escapa a su influencia. Yo espero que la próxima generación de creadores salga de allí".

El cine venezolano viste aún de policía
¿Abandonó el cine venezolano el uniforme de policía?
"No. Solo lo ha actualizado, lo ha puesto a la moda, por decirlo de alguna manera. Algunas de las películas más exitosas de la nueva generación de cineastas giran en torno al tema criminal o policial. Desde Secuestro Express hasta La hora cero, pasando por la obra más reciente de Carlos Malavé (Las caras del diablo I y IIEl último cuerpo), el imaginario del policía y el malandro sigue gozando de buena salud en la mente de nuestros cineastas. Y goza de las preferencias de nuestro público".

¿No podría, entonces, hablarse de estancamiento temático?
"Cuando escucho a alguien quejarse de un supuesto estancamiento temático del cine venezolano, el viejo cliché de que nuestro cine es solo prostitutas, policías y malandros, usualmente les pregunto cuál fue la última película nacional que vio. Generalmente la respuesta es alguna película de tema criminal. El espectador venezolano se queja de esa fórmula, pero ¡cómo le gusta!".

¿Cómo clasificarías tu cine dentro de la oferta venezolana?
"Desde luego, mi cine se inserta dentro de esa corriente de búsqueda y exploración de nuevos temas, pero también de nuevas formas y géneros del cine venezolano actual. Mi cine se inscribe dentro de una corriente muy latinoamericana y que ha tenido unos cuantos brotes en la historia del cine venezolano, pero que ha sido más bien escaso o raro: la comedia de humor negro, la farsa, el Gran Guiñol. Hay pocas películas de humor negro en el cine criollo, exceptuando el cortometraje. Y creo que no se hacía una desde Domingo de resurrección".

¿Dónde identificas las debilidades del cine venezolano?
"Después de alcanzar un gran nivel técnico en la última década, nunca nuestro cine se había visto y escuchado tan bien, estamos empezando a experimentar una suerte de estancamiento estético y tecnológico".

¿A qué atribuyes ese estancamiento?
"Yo lo atribuyo a la conjunción del éxodo de nuestros técnicos y la falta de formación de una generación de relevo. Cada día son menos los directores de arte y fotografía con los que trabajar en Caracas. Consecuencia de la crisis económica, muchos han decidido irse al exterior y eso se notará en nuestras próximas películas. Temo que dentro de poco comenzarán a parecerse mucho entre sí".

¿Qué se está haciendo desde la academia para reforzar esas áreas?
"Si no contáramos con unas cuantas escuelas de cine, como la Escuela de Medios Audiovisuales de la Universidad de los Andes o la Escuela Nacional de Cine en Caracas, entre otras, el panorama sería desolador. Pero la formación no es suficiente. Por otro lado, también consecuencia de la crisis, ha bajado muchísimo el nivel de producción en cuanto a cantidad, lo que en un muy corto plazo incidirá en la asistencia de público a ver cine venezolano".

Autores que buscan su público
¿Venezuela está haciendo el cine que quieren los directores o el que espera el espectador?
"Es curioso, pero siento que el nuevo cine venezolano es un cine de autor que está en la búsqueda de un público. Por ejemplo, el cine queer venezolano está hecho con los espectadores LGBT en mente. Y como nuestros autores saben que tendrán un público más o menos seguro, se permiten conservar su sello autoral y tomar riesgos narrativos y estéticos".

El Zulia es la cuna del cine en Venezuela. ¿Satisfecho con la producción que se hace allá?
"En el Zulia, como en otras regiones del país, en especial Mérida , se está gestando un movimiento cinematográfico que no por regional es menos universal. En Maracaibo ya tenemos una importante autora, Patricia Ortega, cuya obra ha sido reconocida nacional e internacionalmente. Falta muy poco para que el cine regional se afiance como movimiento".

¿Complacido con los resultados de 3 Bellezas?
"Mucho. 3 Bellezas lo tenía todo para resultar un fracaso estrepitoso en taquilla. Es una película muy crítica de un tema idiosincrático venezolano, el de la belleza femenina, y la sociedad venezolana, en su mayor parte, es poco tolerante con la crítica. Además, la crítica es en clave satírica y sabía que eso podía no gustarle a cierto público. El venezolano se ríe de todo, salvo de sí mismo. Finalmente, el humor de la película no es el típico humor venezolano. Para mi sorpresa, en un año caracterizado por una debacle en la asistencia de público del cine venezolano, 3 Bellezas se mantuvo entre las más taquilleras del año y encontró su público natural entre los jóvenes. Ha ganado una veintena de premios nacionales e internacionales y encontró distribución e exhibición internacional. No puedo quejarme".

¿En qué historia estás trabajando?
"El largo proceso de producción de 3 Bellezas me alertó sobre el significado de aquel dicho de no poner todos los huevos en una misma cesta. Con esto quiero decir que no estoy trabajando en una sola historia, sino en varias. He adquirido los derechos de un libro y de un nuevo guión. Al mismo tiempo estoy escribiendo yo mismo un par de historias más. La idea es mover varios proyectos al mismo tiempo y como vaya viniendo iremos viendo. Eso sí, siento una necesidad imperiosa de filmar en Maracaibo".

@llabanero